Literatura, reflexiones, pensamientos, fotografía, arte, musica, cine y cosas de actualidad

BIENVENIDOS!

Hola y bienvenidos a mi Blog. Gracias por su visita!

Más reciente

El Imparable Andar Del Tiempo

Originalmente publicado en Anecdotario de una vida inútil, pero divertida.:

el-paso-del-tiempo-en-parejaMe sorprende como, conforme te acercas a las treinta vueltas al Sol, la tierra se llena de maravillas que antes te parecían rutinarias.

Ahora entiendes que un árbol es mucho más que mero paisaje, que el mar es más sabio en sus consejos que el mejor de tus amigos y que el cielo no sabe de atardeceres, sencillamente envejece

También aprendes a guardar tu paciencia para cosas más importantes que la estupidez de quienes no la merecen. Cuidas más tu cuerpo y este te perdona menos que antes los descuidos.

De pronto, la cara de tu padre va apareciendo en el reflejo de tu espejo con todas sus muecas y frases. Tu papel en la familia cambia para ser tú ahora el que consiente, el que cuida…y aprendes a amar más esa relación que tienes con tus viejos.

Y es esto último lo que más cambia, el significado de la…

Ver original 100 palabras más

9 preguntas para entender qué es y cómo funciona Addyi, el “viagra femenino”

Addyi está específicamente diseñada para tratar el transtorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH).

La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), aprobó este martes la primera píldora destinada a tratar la disminución de líbido en las mujeres, poniendo así fin al debate en torno al medicamento.

La llamada viagra para mujeres está específicamente diseñada para tratar el transtorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH), una bajada de deseo sexual antes de la menopausia.

La producirá el laboratorio estadounidense Sprout Pharmaceuticals y se comercializará con el nombre de Addyi.

Pero hay más datos que quizá no conocías sobre el polémico fármaco.

Así que respondemos a las preguntas por ti.

¿Es igual que el viagra masculino?

Se le compara con la famosa píldora azul, pero hasta ahí llega el parecido.

Y es que la Viagra, o Cialis, un medicamento similar con otro nombre comercial, ayudan a los hombres a alcanzar una erección o tratan ciertas deficiencias de testosterona.

Le llaman igual, pero no tiene nada que ver con Viagra.

Sin embargo, Addyi o la mal llamada “viagra rosa” se centra en aumentar el deseo sexual, algo que no hacía ningún medicamento hasta ahora, ni para hombres ni para mujeres.

¿Cómo funciona?

El compuesto activo del fármaco se llama flibanserina y actúa sobre las sustancias químicas del cerebro asociadas con el estado de ánimo y el apetito, de manera similar a los antidepresivos.

De hecho, originalmente se investigó como tratamiento contra la depresión, pero se descubrió que aumentaba el deseo sexual en mujeres.

No está del todo claro por qué es eficaz en ese sentido, pero los expertos apuntan a que se debe a su capacidad para incrementar la dopamina, una sustancia química producida por el cerebro y relacionada con el apetito, y también los niveles del neurotransmisor norepinefrina.

Asimismo, reduce la serotonina, un compuesto relacionado con la sensación de saciedad.

Es una píldora de ingestión diaria, a diferencia de la Viagra.

Incrementa la dopamina, una sustancia química producida por el cerebro y relacionada con el apetito.

¿Quién la podrá tomar?

El fármaco está destinado a mujeres que, antes de llegar a la menopausia, sufren un transtorno del deseo sexual hipoactivo y que reportan estrés emocional debido a esta falta de líbido.

Los estudios realizados durante años sobre el tema señalan que entre 5,5 y 8,6 millones de mu

jeres tienen esta afección en EE.UU., y entre el 8 y el 14% tienen entre 20 y 49 años.

Está pensada para las mujeres que reportan estrés emocional debido a la falta de líbido.

Pero no todos los expertos concuerdan con estas cifras.

Y una corriente argumenta que la falta de apetito sexual no es una enfermedad.

Además, para llegar a diagnosticar esta condición, el médico debe descartar otros factores que podrían disminuir el deseo sexual, como problemas en la relación afectiva, afecciones médicas o efectos secundarios de otros medicamentos.

¿Es efectiva?

Los efectos de Addyi son “modestos”, dicen los expertos.

En las pruebas llevadas a cabo por el propio laboratorio farmacéutico, las mujeres que tomaron flibanserina reportaron un “ligero incremento de eventos sexualmente satisfactorios” cada mes.

Y también reconocieron haber sentido un descenso de estrés.

“Pero ésta no es una droga que te tomes una hora antes de tener sexo. Tienes que tomarla durante semanas y hasta meses antes de ver siquiera algún beneficio”, dijo la psicóloga y terapeuta sexual leonore Tiefer, quien abogaba para que la FDA rechara el medicamento, a la agencia de noticias AP.

¿Por qué es tan polémica?

La píldora tiene tantos defensores como detractores.

Y la propia FDA la había rechazado en dos ocasiones antes de darle luz verde este martes.

Antes de esto, cuando un grupo de expertos le dio su visto bueno en junio, varios grupos de presión lo celebraron como un hito.

Estos habían acusado a la más alta autoridad en materia de medicamentos en el país de exigir más pruebas a un tratamiento dirigido a las mujeres que a uno diseñado para hombres.

Las mujeres que participaron en los estudios del laboratorio reportaron un “ligero incremento de eventos sexualmente satisfactorios” cada mes.

La píldora tiene tantos defensores como detractores.

Y reclamaban un trato igualitario para los problemas de disfunción sexual femenina.

En consecuencia, Even the Score, una de estas organizaciones que a su vez representa a 26 asociaciones, celebró la noticia de su aprobación y la tildó de “avance para las mujeres” en la red social Twitter.

Y la directora de la asociación de consumidores (National Consumers League), Sally Greenberg, afirmó al diario estadounidense The New York Times que la decisión es “el mayor avance en la salud sexual de la mujer desde la píldora anticonceptiva”.

Pero también hay quien reclama que la FDA cedió ante estas presiones.

Los detractores subrayan que se aprobó una medicamento con “demasiados efectos secundarios potencialmente peligrosos” para tratar una condición médica con muchos interrogantes.

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

Cerca del 10% de las pacientes que participaron en los estudios de Sprout Pharmaceuticals experimentaron mareos, fatiga y náuseas.

Entre los fármacos con los que no debe combinarse incluye los antimicóticos, unos fármacos de uso muy común para tratar infecciones por hongos.

Además, la píldora se venderá con una advertencia.

Ésta desaconsejará consumir alcohol o ciertos medicamentos mientras se siga el tratamiento con Addyi, ya que la interacción de ambas sustancias puede provocar la bajada de la presión sanguínea y la pérdida del conocimiento.

El medicamento puede provocar mareos.

¿Cómo se administrará?

Debido a estos posibles efectos secundarios, no se podrá adquirir libremente en las farmacias.

Asimismo, el médico que la prescriba tendrá que haber recibido un entrenamiento específico.

Además, tendrá que asegurarse de que la paciente conoce y comprende los riesgos que conlleva el uso del medicamento.

Para dejar constancia de ello, la mujer tendrá que rellenar un cuestionario.

Se venderá con prescripción médica.

“El tratamiento con Addyi sólo estará disponible a través de profesionales sanitarios y farmacias certificadas. Los pacientes y los médicos presciptores deben comprender totalmente los peligros asociados con el uso de Addyi antes de considerar el tratamiento”, subrayó en ese sentido la directora del centro de evaluación de investigación de la FDA, Janet Woodstock.

Estas restricciones de seguridad auguran, por lo tanto, un resultado en ventas más moderado que el de Viagra, una pastilla que ha generado miles de millones de dólares desde finales de la década de 1990.

¿Hubo intentos anteriores?

La industria farmacéutica llevaba años tras un medicamento que atendiera las dificultades sexuales de las mujeres.

Pfizer, Bayer y Procter & Gamble, entre otras empresas, lo intentaron diseñar una píldora de estas características y se dieron por vencidas.

Y es que se comprobó que los fármacos que inciden en el flujo sanguíneo, las hormonas y demás funciones biológicas no son eficacez a la hora de tratar una líbido baja.

Un medicamento para la líbido femenina ha sido el santo grial de las grandes farmacéuticas.

¿Cuándo saldrá al mercado?

Addyi estará a la venta a partir de mediados de octubre.

Y de acuerdo a Sprout, quienes cuentan con seguro de salud pagarán entre US$30 y US$75, dependiendo de los términos de su póliza, por una dotación para un mes.

Las mujeres tendrán con Addyi una alternativa para tratar su transtorno del deseo sexual hipoactivo.

Una opción considerada por algunos como toda una revolución en el ámbito de la salud sexual femenina, un medicamentos con demasiados riesgos para una afección llena de interrogantes para otros.

http://www.bbc.com/mundo/

Norah Jones – Happy Pills

Descubren cómo recupera los recuerdos nuestro cerebro

Medciencia by Roberto Mendez  

la_persistencia_de_la_memoria_dali

La memoria y la recuperación de recuerdos es un tema complejo y que, para ser sinceros, aún no somos capaces de comprender totalmente. De hecho hasta hace poco no habíamos sido capaces de capturar la formación de una idea en el cerebro, y también creíamos que los recuerdos se olvidan. Ahora sabemos que nada se olvida, sino que simplemente nuestra mente lo amontona en el fondo de ese “almacén” que es nuestra memoria, y cada vez es más difícil acceder a los recuerdos si no les damos uso seguido.

La duda es, si todos los recuerdos permanecen en el almacén, ¿cómo somos capaces de recuperarlos?

Así recuperamos los recuerdos pasados

pérdida de memoria

Según un reciente estudio por parte del Dr. Aidan Horner y sus colegas del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres, todos los recuerdos pasados pueden recuperarse por completo, incluyendo información incidental de los mismos, como por ejemplo la música que sonaba de fondo en una situación determinada.

“Cuando recordamos un evento pasado, tenemos la capacidad de volver a sumergirnos en toda la experiencia. Recordamos la habitación en la que estábamos, la música que sonaba, la persona con la que estábamos hablando y lo que se estaba diciendo. La primera vez que experimentamos el evento, todos estos aspectos están representados en las diferentes zonas del cerebro, sin embargo, todavía somos capaces de recordarlos a todos más adelante. Es el hipocampo el eje crítico en todo eso, pues es donde se asocian todos estos aspectos para que el evento se pueda recuperar”.

Mediante el uso de resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores han podido demostrar que las asociaciones formadas entre los diferentes aspectos de un evento permiten que con tan solo recuperar uno de esos aspectos, se recuperen todos los demás. Es lo que se conoce como finalización de patrón. O lo que es lo mismo, a partir de un detalle de un evento, es posible re-experimentar toda la experiencia.

La técnica de neuroimagen de fMRI consiguió analizar la actividad de diferentes regiones cerebrales de un grupo de voluntarios. Cuando se les preguntaba acerca de algún aspecto de un evento pasado, la actividad del hipocampo se correlacionaba con la activación de diferentes regiones, incluídas algunas que no tenían nada que ver con el evento (los aspectos “incidentales”, que también se recordaban).

El estudio de los recuerdos pasados 

dónde está la memoria

Para el experimento, se reclutó a 26 voluntarios, a los que se les pidió imaginar y memorizar una serie de eventos que involucraban diferentes lugares, gente famosa y objetos. Se les pidió recordar los detalles de todo el evento a partir de un solo aspecto. Por ejemplo, un evento de tantos era el presidente Barack Obama en una cocina con un martillo. Se pidió a los voluntarios recordar dónde estaba Obama, o qué objeto tenía, por separado.

Durante este interrogatorio, los voluntarios fueron sometidos a técnicas de fMRI para medir su actividad cerebral. Y, según dichos escáneres, diferentes partes del cerebro mostraron una mayor actividad cuando se codificaban diferentes aspectos del evento recordado, y el hipocampo actuaba de eje central de los enlaces críticos entre las diferentes regiones para formar la memoria completa.

Por ejemplo, algunas partes del cerebro mostraban más intensidad cuando se pensaba tan solo en el presidente Obama, otras zonas se activaban al pensar en la cocina, y otras cuando se pensaba en el martillo. Lo particular del asunto es que si se preguntaba tan solo por uno de los aspectos, también se activaban a su vez regiones relacionadas con otros aspectos, a pesar de que no se preguntaba por ellos. Y, como ya hemos comentado, el hipocampo siempre funcionaba de correlación entre todas las regiones.

Vía | Psych Central.

La entrada Descubren cómo recupera los recuerdos nuestro cerebro aparece primero en Medciencia.

Los fundamentos del altruismo humano

Cuaderno de Cultura Científica by César Tomé

rescateultimo

Al rescate de un velero en apuros (1903)

Las conductas altruistas suponen una paradoja respecto a la teoría de la evolución por selección natural. En sentido biológico el altruismo supone un coste para el actor o individuo que realiza la acción, lo cual disminuye su aptitud biológica (fitness), es decir, su capacidad para reproducirse y dejar descendencia fértil, y un beneficio para el receptor que aumenta su fitness relativo. Si la selección natural actúa sobre los individuos es lógico pensar que los comportamientos altruistas conducen inevitablemente a la desaparición de aquellos que los ejercen y con ellos a los “rasgos altruistas” que no se transmitirían a las siguientes generaciones. Sin embargo, diversas investigaciones han señalado que el altruismo está presente en los humanos posiblemente desde la infancia (Liebal et al., 2014), lo que sugeriría una tendencia innata o “natural”, y es un patrón de comportamiento en diversos animales, que conduce a un individuo a poner en riesgo su propia vida para proteger y beneficiar a otros miembros de su misma especie.

saved

Algunos de los mecanismos evolutivos propuestos habitualmente para explicar el altruismo son: a) la selección de parentesco (kin selection, Hamilton (1964)) y b) el altruismo recíproco (Trivers, 1974). La propuesta de Hamilton, plasmada en la denominada “regla de Hamilton” (de forma simplificada: rb > c, donde r representa el grado de parentesco genético entre los organismos que interactúan, b designa el beneficio que el reproductivo adicional que obtiene el receptor del acto altruista y c es el costo reproductivo del individuo que realiza el acto), vincula la evolución del altruismo con el parentesco consanguíneo, de forma que ayudar a los parientes aumenta el éxito reproductivo del individuo, ya que aunque un comportamiento altruista tenga costos para el que lo ejecuta, sus genes estarán representados en sus parientes que se verán beneficiados. En consecuencia, los actos altruistas se realizan para favorecer a los parientes próximos en tanto portadores de los mismos genes que el ejecutor de la acción. Hamilton introdujo el concepto de aptitud inclusiva, que supone la selección de aquellas estrategias que dejen el mayor número de copias de un gen (o genes) que las codifica (Marechal, 2009). Por su parte, el mecanismo formulado por Trivers trata de explicar los comportamientos altruistas entre individuos no emparentados y se basa en el concepto de reciprocidad (deberíamos ayudar a quienes nos ayudan), de forma que el sujeto o actor que realiza un acto altruista espera ser recompensado más adelante bien por el receptor o por otros miembros del grupo. Esta recompensa (beneficio) aumentará su propia supervivencia y capacidad reproductiva a medio o largo plazo.

Aunque la selección de grupo también ha sido invocada para explicar la evolución del altruismo (Sober y Wilson, 1999), no cuenta aún con la suficiente evidencia empírica (Penner et al., 2005). Según esta teoría, cuando dos grupos compiten entre sí, aquel que tenga más individuos dispuestos a sacrificarse por su grupo de manera altruista tendrá ventajas sobre aquel en el que predominen los sujetos egoístas. Aunque el fitness relativo de los altruistas es menor que el de los egoístas, la aptitud biológica media de los grupos que contienen más miembros altruistas será mayor que la de los grupos que contienen un número menor. El requisito básico para la selección de grupo es la heterogeneidad espacial en la productividad de los grupos locales, que tiene un efecto indirecto sobre la productividad de los miembros del grupo. Esto requiere la existencia de subgrupos parcialmente diferenciados (structured-deme) (Winterhalder, 1997).

feed-the-homeless

Un ejemplo de comportamiento altruista en la especie humana es compartir los alimentos (food sharing, food altruism), conducta que también se observa en los primates no humanos (de Waal, 2000), principalmente en los grandes simios (en particular los del género Pan, es decir, los chimpancés o Pan troglodytes y los “bonobos” o Pan paniscus) y en algunos monos platirrinos (p. ej.: los monos capuchinos), pero también en otros taxones animales como las termitas, hormigas y abejas (insectos “eusociales”), en los lobos y leones (carnívoros), en aves como los cuervos, en los murciélagos vampiros y en algunos cetáceos. En nuestra especie, compartir la comida se considera un importante elemento de cohesión social y una estrategia decisiva para la supervivencia no sólo en el pasado sino probablemente en la actualidad; los humanos tendemos a crear fórmulas cooperativas a partir de los alimentos tal y como demuestran los numerosos estudios realizados en las actuales sociedades de cazadores-recolectores y de recolectores-horticultores, algunos de cuyos comportamientos podrían ser extrapolados a nuestros antepasados homininos.

Numerosas observaciones antropológicas sugieren que nuestros ancestros experimentaron periodos regulares de escasez y hambruna, en los que eran incapaces de alimentarse a sí mismos y a sus familias con lo que proporcionaba la caza (con bajas tasas de éxito) y la recolección individual (Aaroe y Petersen, 2013). Según esto, la selección natural pudo modelar la psicología humana para responder al hambre mediante motivaciones y comportamientos que ayudasen a obtener recursos a través de medios distintos al forrajeo (Wang y Dvorak, 2010): tomar comida de otros (una especie de “robo tolerado” donde los que más tienen permiten que otros tomen parte del excedente, evitando de esta forma actitudes violentas de los individuos hambrientos (Kaplan et al., 2012)), o persuadir a otros para que compartieran sus alimentos de forma pacífica. Desde un punto de vista evolutivo, alimentos y cooperación están estrechamente conectados (Kaplan y Gurven, 2005) y se ha señalado que a lo largo de la evolución humana el reparto de la carne supuso la evolución de un sistema moral que sustenta hoy en día la justicia humana en general: meat made us moral (Mameli, 2013). Por ello, puede decirse que, junto con otras características, compartir el alimento, contribuyó a hacernos humanos y propició muchos comportamientos prosociales que persisten en la actualidad.

sharing

Los antropólogos, junto con los biólogos evolutivos, los ecólogos del comportamiento y los economistas, han tratado de explicar los mecanismos que han podido favorecer los comportamientos altruistas como el hecho de compartir alimentos que en nuestra especie no se limita, como en el resto de mamíferos, a la lactancia durante el periodo infantil, sino que los progenitores humanos alimentan a sus hijos hasta la edad adulta y existe un intercambio de alimentos transgeneracional. Es posible considerar que el altruismo y la reciprocidad en los seres humanos son algo diferentes a nivel cualitativo de los observados en otros seres vivos, ya que el medio ambiente, los sistemas sociales, y las capacidades cognitivas son muy diferentes (Fehr y Fischbacher, 2003). Así, se ha propuesto que el intercambio de alimentos pudo coevolucionar con otros rasgos de nuestra especie tales como un gran cerebro, un largo período de dependencia juvenil para aprender estrategias de forrajeo cualificadas, una larga vida útil y un amplio intercambio de alimentos entre individuos no emparentados (Kaplan et al., 2012).

Como han señalado Penner et al. (2005), mientras que los psicólogos sociales definen el altruismo en términos de motivación, los teóricos evolutivos lo definen en términos de consecuencias. Según las teorías psicoevolutivas (en Hastings et al., 2007), la empatía y la simpatía son emociones que facilitan la comunicación positiva entre los miembros de una especie y dan lugar a intercambios de cooperación que confieren una ventaja evolutiva a los socios de intercambio. En general se acepta que las respuestas empáticas preceden a muchos (pero no a todos) los actos prosociales. Este tipo de respuestas se encuentran en diversas especies animales, sobre todo en los grandes simios (Liebal et al., 2014), y están presentes en los lactantes humanos poco después del nacimiento (Preston y de Waal, 2002), lo que sugiere que son innatas. Por su parte, los modelos neodarwinistas parecen estar de acuerdo en que existen tendencias prosociales y altruismo en los seres humanos porque existen procesos fisiológicos y neurológicos con una base genética para actuar prosocialmente y porque los individuos altruistas tienen éxito evolutivo. Sin embargo, y con independencia de que exista una predisposición genética a actuar de manera altruista no se puede obviar el papel de la socialización en el desarrollo del intercambio de alimentos así como algunas características de nuestra historia evolutiva, como el fuerte componente cultural que subyace en la cooperación entre grupos humanos y que está reforzada por las normas y los valores morales (en Toro, 2012).

Referencias:

Aaroe, L. y Petersen, M.B. (2013). Hunger Games: Fluctuations in Blood Glucose Levels Influence Support for Social Welfare. Psychological Science 24: 2550-2556.

de Waal, F.B.M. (2000). Attitudinal reciprocity in food sharing among Brown Capuchin monkeys. Animal Behaviour 60: 253-261.

Fehr, E. y Fischbacher, U. (2003). The nature of human altruism. Nature 425: 785-791.

Hamilton, W.D. (1964). The genetical evolution of social behaviour. I, II. Journal of Theoretical Biology 7: 1-52.

Hastings, P.D., Utendale, W.T. and Sullivan, C. (2007). The Socialization of Prosocial Development. In: Grusec, J.E. & Hastings, P.D. (eds.), Handbook of Socialization: Theory and Research. Guilford Publications, Inc, New York, USA, pp. 638-664.

Kaplan, H. y Gurven, M. (2005). The natural history of human food sharing and cooperation: A review and a new multi-individual approach to the negotiation of norms. In: Gintis, H., Bowles, S., Boyd, R. & Fehr, E. (eds.), Moral sentiments and material interests: On the foundations of cooperation in economic life. MIT Press, Cambridge, MA, pp. 75-113.

Kaplan, H.S., Schniter, E., Smith, V.L. y Wilson, B.J. (2012). Risk and the evolution of human exchange. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences 279: 2930-2935.

Liebal, K., Vaish, A., Haun, D. y Tomasello, M. (2014). Does sympathy motivate prosocial behaviour in great apes? PloS ONE 9: e84299.

Mameli, M. (2013). Meat made us moral: a hypothesis on the nature and evolution of moral judgment. Biology & Philosophy 28: 903-931.

Marechal, P. (2009). Selección de grupo y altruismo: el origen del debate. Scientiae Studia 7: 447-59.

Penner, L.A., Dovidio, J.F., Piliavin, J.A. y Schroeder, D.A. (2005). Prosocial Behavior: Multilevel Perspectives. Annual Review of Psychology 56: 14.1-14.28

Preston, S.D., de Waal F.B.M. (2002) Empathy: its ultimate and proximate bases. Behavioral and Brain Sciences 25: 1-72.

Sober, E. y Wilson, D.S. (1999). Unto Others: The Evolution and Psychology of Unselfish Behavior. Harvard University Press, Cambridge, MA.

Toro, M.A. (2012). Altruismo y evolución en los grupos humanos. Revista de la Sociedad Española de Biología Evolutiva 7: 33-42.

Trivers, R.L. (1971). The evolution of reciprocal altruism. Quarterly Review of Biology 46: 35-57.

Wang, X.T. y Dvorak, R.D. (2010). Sweet future: Fluctuating blood glucose levels affect future discounting. Psychological Science 21: 183-188.

Wintherlander, B. (1997). Gifts given, Gifts taken: The behavioral ecology of nonmarket, intragroup exchange. Journal of Archaeological Research 5: 121-168

Sobre la autora: Esther Rebato es catedrática de antropología física en el Departamento de Genética, Antropología Física y Fisiología Animal de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU

El artículo Los fundamentos del altruismo humano se ha escrito en Cuaderno de Cultura Científica.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 783 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: