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Dara Artisans.

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Torrevieja, Valencia, Spain

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Steve McCurry, el creador de fotografías icónicas.

http://www.xatakafoto.com/

Steve McCurry

Hoy en nuestro especial de Grandes Maestros de la Fotografía os traemos a Steve McCurry. Steve McCurry (24 de febrero de 1950) es un fotoperiodista estadounidense que es uno de los fotógrafos de cabecera por excelencia y miembro habitual de esa selección mundial de fotógrafos y organizaciones que cada año elige la conocida publicación National Geographic. Lágrimas escondidas entre un color verde, azul y blanco puro, pupilas contraídas por el flash y el reflejo de la luz de una ventana cercana. Unos ojos tan grandes como la mirada que nunca por décadas olvidaremos, una imagen icónica.

Si eres paciente, la gente olvida tu cámara y deja aflorar su alma

Es difícil separar Steve McCurry de National Geographic desde aquel año 1985 (como de laagencia Magnum a la que pertenece también), pero, como suele ocurrir, la carrera de McCurry da para mucho, mucho más. Una decisión que si bien cambió la trayectoria profesional de McCurry, también sirvió para cambiar algo 23 años después en 2008, cuando se creo la Afghan Children’s Fund, cuya lucha se centra en el desarrollo y la creación de oportunidades educativas para las niñas y las mujeres afganas.

Steve McCurry

Steve McCurry, los orígenes

Sus primeros trabajos como fotoperiodista tienen lugar durante la primera guerra deAfganistán (1978-1992) además de cubrir la guerra entre Irán e Iraq o la primera guerra del Golfo así como otros conflictos bélicos en Beirut, Camboya o Filipinas.
Steve McCurry
Sin embargo, Steve McCurry comenzó sus estudios de Historia de la Cinematografía y Cinematografía en la Universidad Estatal de Pensilvania en 1968, pero terminó consiguiendo el diploma en Artes Escénicas, graduándose cum laude en 1974. Se interesó inmensamente por la fotografía cuando comenzó a tomar imágenes para el “The daily collegian”, un humilde periódico de Pensilvania.

Home is where, when you cross its threshold, you finally feel at peace.

La fotografía icónica y el factor humano en la fotografía de Steve McCurry

Si hay algo por lo que destacan por encima de otro tipo de fotografías es que, independientemente de la dureza o no de las imágenes que nos muestra siempre Steve McCurry, existe un alto grado de empatía con el espectador. Son siempre imágenes que, por la mirada intensa de sus actores o por el contexto en las que las enmarca él, despiertan una profunda empatía con el espectador. Son cercanas a pesar de la situación y de la distancia.
Steve McCurry

Es difícil definir esas fotos. Algunas se han convertido en iconos, como las imágenes por Dorothea Lange, Henri Cartier-Bresson y otros porque nos hablan de una manera muy directa. Estas imágenes icónicas se puede describir con ciertas actitudes concretas que van directamente al corazón. Esta es la razón por la que nos golpean y no las olvidamos. Esas fotos son entendidas por todo el mundo porque hablan un lenguaje universal.

McCurry es capaz de sacar una sonrisa en situaciones tan complicadas como la de la guerra o la miseria, sacar un rayo de esperanza donde no lo hay y convertir al personaje que tenemos enfrente en alguien cercano (un vecino, un amigo).

Hay quienes le acusan de repetir la misma foto en numerosas ocasiones aunque, en mi opinión, es admirable lograr causar esa misma sensación en miles de espectadores con miles de actores distintos.
Steve McCurry
Tal vez ése es el secreto del fotoperiodismo puro. Contar la miseria humana de manera cercana, emotiva y directa al corazón de las personas. Sin disfrazarla de palabras u otros artefactos. Tan solo a través de su mirada. Cambiar el mundo en un click.
Steve McCurry

Steve McCurry, retratos

Perfeccionar el arte de la observación. Así describe Hermon Joyner, fotógrafo, escritor y amigo de McCurry, el trabajo de éste. A Steve McCurry le apasionan los viajes. Incluso antes de convertirse en fotógrafo, el deseo de ver y experimentar el mundo y toda su increíble diversidad de vida y cultura era tan fuerte en él que finalmente creó una vida para sí mismo que le llevase por todo el mundo. Para McCurry, la fotografía es más que un trabajo, es una manera de saborear el mundo y todo en él. La fotografía le ha dado una razón para la vida misma.
Steve McCurry
Los retratos de la calle son una de las especialidades de McCurry. La mayoría de los reporteros gráficos tienden a estar algo retirados de sus onservados, pero McCurry ha perfeccionado el close-up más íntimo en fotografía documental.

La fotografía y los viajes en realidad van de la mano. Podría haber sido feliz fotografiando en casa pero tenía muchas ganas de viajar y ver el mundo. No hay nada más valioso que experimentar culturas diferentes y ver cómo diferentes personas viven y observar toda la increíble diversidad de la vida en este mundo. La vida humana, la vida animal, la naturaleza, los mares, los océanos, las montañas. Para mí se trata de la forma más interesante a la que pueda dedicar uno su vida.

Esa es su filosofía de vida. Una filosofía de vida que trata de aplicar siempre en todos sus trabajos. Baste un ejemplo reciente: aunque no suele prodigarse en temas comerciales, hace poco ha dirigido el conocido calendario Pirelli para el próximo año 2013, del cual ya os hablamos a finales de noviembre. Un auténtico placer, ver trabajar y escuchar al maestro en este vídeo.

Steve McCurry, fotoperiodista

Volvamos a sus comienzos. ¿Cuándo se produce el punto de inflexión en la trayectoria de Steve McCurry? Su carrera alcanzó un punto decisivo cuando, vestido con ropas tradicionales, cruzó la frontera pakistaní y entró en territorio afgano controlado por los rebeldes, justo antes de la invasión soviética. Cuando salió, tenía rollos de película cosidos a su ropa con imágenes que darían la vuelta al mundo como las primeras que mostraron el conflicto. Este trabajo le hizo ganar la medalla de oro de Robert Capa al mejor reportaje fotográfico del extranjero, premio dedicado a los fotógrafos que muestran un valor e iniciativa excepcionales.

Lo más importante es lo que cada imagen vale por sí misma, con su propio lugar y sentimiento.

Poco tiempo más tarde llegó la fotografía que National Geographic publicó de la niña afgana Sharbat Gula cuyo rostro ha sido ampliamente difundido durante años por la ONGAmnistía Internacional y que encabeza este artículo.

Antes de seguir, hay gente que compara a Steve McCurry con James Nachtwey y viceversa. Ambos han cambiado las reglas de juego. A modo de curiosidad, ambos coincidieron sin saberlo en su día, durante el atentado del 11 de Septiembre en Nueva York y, entre las muchas instantáneas que sacaron ambos en su día se encuentra esta toma que ambos prácticamente sacaron al tiempo y desde angulos muy similares.
Steve McCurry y James Nachtwey

Ambos han cambiado la visión del fotoperiodismo moderno al igual que Capa o Bresson en su día. Ambos han sido fotógrafos de guerra y a ambos les ha impactado personalmente las situaciones de miseria del mundo y su imágenes han dado la vuelta al mundo mostrando las miserias de nuestro mundo.

Volviendo a McCurry, el día del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, se levantó a las 6 de la mañana como suele ser habitual sufriendo jet lag tras un largo viaje de unos días antes. Sobre el caos que vino después lo cuenta en su propia web.

Lo más irónico (si puede decirse así) es era que había cubierto guerras como la del Golfo Pérsico, Líbano, Afganistán, Filipinas y ahora podía tener esas particulares escenas subiendo del noveno al vigésimo piso de mi edificio de apartamentos. Me gusta controlar la luz, el ángulo y todos los factores que componen una fotografía. Trataba siempre de manejar todo al mismo tiempo. Y, a veces eso no es posible, como aprendí el 11-S”

Entrevista para Leica, tras ganar el Leica Hall of Fame Award 2011

Steve McCurry
Food for the Soul’, es uno de sus trabajos, que, particulamente, más me gusta. Porque refleja su filosofía de compartir las vivencias de las gentes que visita. Refleja la esencia de su filosofía de vida, de la cual os hablaba antes.

Basada en la idea de que que la conversación es alimento del alma, como reza un proverbio mejicano, es la idea de compartir ideas lo que hace que quienes las ponen en común crezcan como personas. En una sociedad tan materialista como la actual, resulta ser un canto de esperanza sobre el cual reflexionar.
Steve McCurry

Conversation is food for the soul – Mexican Proverb

La obra de McCurry, también miembro de la agencia Magnum, ha sido recogida en las revistas más importantes del mundo, entre ellas National Geographic que ha publicado artículos recientes sobre el Tíbet, Afganistán, Iraq, Yemen y los Templos de Angkor Wat, en Camboya. Uno de sus últimos libros es ‘Steve McCurry: the Iconic Photographs’ de Phaidon Press rememora sus grandes fotografías de las últimas décadas. 

Vídeo | Steve McCurry: A Retrospective de Leica Camera en Vimeo | Pirelli calendrier 2013 de Doc News en Vimeo

Más información | Steve McCurry | Blog de Steve McCurry

Cliff Walk, el puente colgante más “terrorífico” del planeta

http://cnnespanol.cnn.com/

Cliff Walk, el puente colgante más "terrorífico" del planeta

(CNNTravel) — Las manos te sudan, tus piernas tiemblan y hay una sonrisa congelada en tu rostro… sí, estás en el puente más alto del planeta.

El puente colgante más “terrorífico”, según los turistas,  en Endelberg, Suiza.

Construido a lo largo del Monte Titlis, en honor al centenario del teleférico Engelberg-Gerschnialp que comenzó a operar en 1913, el puente colgante tiene 100 metros de largo y se encuentra a una altura de 3.000 metros sobre el nivel del mar.

El puente ofrece visitas para apreciar un abismo que se extiende hasta 500 metros de profundidad.

“Es 100% seguro, es imposible caer desde el puente”, dijo a CNN Peter Reinle, el representante de los medios para la estación de Engelberg Titlis.

El acantilado ha usurpado el lugar de Salbit Bridge, también en Suiza, como uno de los puentes colgantes más altos de Europa.

El puente Cliff Walk es la más reciente atracción en Engelberg, la ruta hacia el lugar incluye un viaje en un túnel subterráneo de 140 metros.

La construcción tardó cuatro meses y costó 1,6 millones de dólares.

De cómo el Salvaje Oeste era peor de lo que creemos, pero las mujeres consiguieron que fuera un lugar mejor

Xatakaciencia by Sergio Parra

A pesar de lo poético del cowboy trotando hacia el sol del atardecer, lo seductor de la mirada entrecerrada de Clint Eastwood o lo divertido que era viajar a 1885 en Regreso al futuro 3, el Salvaje Oeste americano era un verdadero infierno. Sin embargo, un numeroso grupo de mujeres lo cambió todo para siempre… y no nos referimos a las bailarinas de Saloon. O casi.

Para que os hagáis una idea de lo peligroso que era vivir como un cowboy, tenéis que empezar a olvidaros de una vida de aventuras y duelos temerarios: el cowboy medio era un tipo con problemas con el alcohol que no confiaba demasiado en un sistema de justicia infradotado y profundamente corrupto.

Para que os hagáis una idea, los índices de homicidios del Oeste americano eran de 100 por cada 100.000 habitantes (al año) en Dodge City; 229 en Fort Griffin, Texas; o hasta 1.500 en Wichita. Índices que superan en mucho las cifras actuales, incluso en los barrios más peligrosos de las grandes ciudades, como Nueva York. Para que podáis establecer comparaciones, actualmente estos son algunos de los países con mayor índice de homicidios del mundo (registrados): Jamaica, por ejemplo, tiene 53,7 homicidios por cada 100.000 habitantes. Colombia, 52,7. México, 11,1. Rusia: 29,7. Sudáfrica: 69.

Estas cifras tan desorbitadas se debían, sobre todo, a la ineficacia de la ley. Por ejemplo, sólo en Texas se podían encontrar 5.000 hombres diferentes en carteles de Se busca. En el Oeste, si esperabas a que viniera un agente de la ley, estabas muerto: debías empuñar un arma y defenderte de los forajidos, los asaltadores de caminos o de los ladrones. Además, las peleas con muertos se desencadenaban por el motivo más nimio, desde una partida de cartas hasta una discusión con demasiado whisky de por medio.

Esta violencia no sólo se producía entre los cowboys, sino también entre leñadores, mineros o jornaleros itinerantes. Por ejemplo, en la ciudad minera de Bodie, en California, en plena Fiebre del Oro, encontramos índices de homicidios de 116 por cada 100.000 habitantes. En Benton, Wyoming, 24.000 (es decir, casi uno de cada cuatro). Como si en Benton estuvieran en plena guerra. Si no morías tú, probablemente morirían la mayoría de tus familiares y seres queridos.

 

Pero había otro motivo que propiciaba que en el Oeste hubiese cifras tan altas de homicidios, en comparación al Este, por ejemplo: la demografía. Esta región estaba poblada, sobre todo, por hombres jóvenes, solteros, que habían llegado hasta aquí en busca de fortuna. Este dato es importante porque la mayoría de la violencia en el mundo la cometen hombres con edades comprendidas entre los 15 y los 30 años. Los hombres de estas edades son los que más deben competir por la atención de las mujeres, como lo hace el pavo real desplegando sus plumas multicolores, y ahí entra en juego la psicología evolutiva, tal y como explica el psicólogo cognitivo Steven Pinker en su libro Los ángeles que llevamos dentro:

La violencia de los hombres, no obstante, está modulada por una regla de cálculo: pueden distribuir su energía a lo largo de un continuo que va desde competir con otros por el acceso a las mujeres hasta cortejarlas e invertir en sus hijos; un continuo que los biólogos a veces denominan “canallas frente a papás”. En un sistema social poblado sobre todo por hombres, la asignación óptima para un hombre es el extremo “canalla”, pues alcanzar el estatus alfa es necesario para vencer en la competición y condición sine qua non para conseguir una posición ventajosa en el cortejo de las escasas mujeres. (…) Sin embargo, el ecosistema que selecciona el escenario “canalla” tiene un número equitativo de hombres y mujeres y emparejamientos monógamos entre ellos. En estas circunstancias, la competencia violenta no ofrece a los hombres ventajas reproductoras, pero sí los amenaza con una gran desventaja: un hombre no puede mantener a sus hijos si está muerto.

 

Al sistema legal ineficiente y a la abundancia de hombres jóvenes bravucones, había que sumar otro factor no menos desdeñable: la omnipresencia del alcohol, que relaja el autocontrol. Las personas con inclinación a la violencia acostumbran a hacer uso de la misma cuando están bajo los efectos embriagadores del alcohol.

Pero entonces todo empezó a cambiar. Un nuevo factor se coló en la ecuación y los índices de homicidios bajaron asombrosamente. En este descenso nada tenía que ver un incremento de la lectura de la Biblia, ni tampoco un mejor sistema legal. El factor que lo cambió todo fue la llegada de más mujeres.

Una de las principales causas del enfrentamiento entre hombres era la escasez de mujeres, como se ha dicho, pero también había algo más: la psicología femenina frenaba en mucho el estilo bravucón a lo Eastwood.

La naturaleza detesta las proporciones sexuales desiguales, y a la larga muchas mujeres de ciudades y granjas del Este se desplazaron al Oeste siguiendo el gradiente de concentración sexual. Viudas, solteronas y solteras jóvenes buscaron fortuna en el mercado del matrimonio, alentadas por los propios hombres solos y por funcionarios municipales y comerciales que estaban cada vez más exasperados por la degeneración de sus antros en el Oeste. Cuando llegaron las mujeres, utilizaron su posición negociadora para transformar el Oeste en un entorno más adecuado para sus intereses. Insistieron en que los hombres debían abandonar las peleas y las borracheras por el matrimonio y la vida familiar, fomentaron la construcción de escuelas e iglesias, y cerraron cantinas, burdeles, garitos de apuestas y otros competidores en su lucha por la atención de los hombres.

En el Oeste americano, entre tiros, asaltos, apuestas, prostitutas y alcohol a granel, nacieron algunos de los primeros movimientos feministas, como la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza y el Ejército de la Salvación.

Con todo, puede que la idea de que las mujeres pacifican a los hombres, sobre todo vía matrimonio, os parezca retrógrada o sexista. Sin embargo, la moderna criminología ha convertido esta idea en estandarte. 

Por otra parte, un célebre estudio que monitorizó a 1.000 adolescentes de Boston con bajos ingresos durante 45 años determinó que había dos factores que influían en si un delincuente pudiera evitar la vida criminal: un trabajo estable y casarse con una mujer que le importara, y mantenerla a ella y a sus hijos.

Ello no significa que debamos apostar por el modelo tradicional del matrimonio, ni siquiera de las relaciones interpersonales. Pero lo innegable es que el matrimonio ejerce un efecto positivo en las tendencias criminales.

Esta diferencia por sí sola no nos dice si el matrimonio aleja a los hombres del crimen o si los criminales profesionales tienen menos probabilidades de casarse, pero los sociólogos Robert Sampson, John Laub y Christopher Wimer han puesto de manifiesto que el matrimonio sí parece ser de veras una causa pacificadora. Si mantenían constantes todos los factores que típicamente empujan a los hombres al matrimonio, observaban que casarse conseguía realmente que un hombre tuviera menos probabilidades de cometer crímenes inmediatamente después.

Virus manipulados genéticamente para atacar a tumores cerebrales

http://noticiasdelaciencia.com/

Los tumores cerebrales son notablemente difíciles de alcanzar por parte de la mayoría de los fármacos, pero unos investigadores han comprobado en experimentos que un virus que contiene proteínas halladas en el virus de Lassa, perteneciente a la familia de los arenavirus y culpable de la enfermedad hemorrágica grave conocida como fiebre de Lassa, no solo atravesó la muy fortificada barrera hematoencefálica sino que además destruyó tumores cerebrales en ratones.

 

El virus manipulado genéticamente resultó ser del todo seguro en esos animales y tendía a fijar específicamente como objetivo de ataque las células cancerosas del cerebro.

 

A la comunidad científica le ha intrigado desde hace mucho tiempo la conducta del virus VSV, un pariente del que produce la rabia, el cual puede pasar a través de las membranas que protegen al cerebro y una vez dentro infectar a los tumores cerebrales. El virus inalterado, sin embargo, puede ocasionar serios daños neurológicos.

 

El equipo del Dr. Tony van den Pol, de la Universidad Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, quería averiguar si se podrían usar de forma segura porciones del VSV junto a porciones de virus no relacionados para atacar tumores cerebrales en ratones.

 

Algunos de los virus probados, como el virus modificado que contenía genes del virus del Ébola, alcanzaron el tumor cerebral, pero no lo atacaron de forma efectiva.

 [Img #27000] Células tumorales de glioma (en rojo), siendo destruidas en un cerebro de rata por el virus manipulado genéticamente (verde) que contiene elementos del virus de Lassa. (Foto: Yale U.)

En cambio, el virus modificado de Lassa, fue selectivo en su ataque, destruyendo con eficacia a las células cancerosas en el interior del cerebro, pero sin causar daños indebidos.

 

Los cánceres atacados por el virus de Lassa modificado genéticamente fueron tanto gliomas como el melanoma, otro tipo de cáncer que puede migrar hacia dentro del cerebro.

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